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1 mar 2010

Políticas Energéticas de UPyD


El pasado jueves 25 de Febrero El Observatorio acudió a la presentación del libro “Políticas Energéticas” editado por la Fundación Progreso y Democracia en el que se plantea un modelo energético para España entre 2010 y 2045. En primer lugar, Carlos Martínez Gorrián, vicepresidente de la Fundación presentó el libro y dio paso a Alfonso Sopeña, investigador del CSIC y responsable del grupo de Medio Ambiente de UPyD. Sopeña critico algunas de las últimas decisiones del gobierno en material de energía como el cierre de la central nuclear de Garoña, las subvenciones al carbón nacional o las primas a las energías renovables, excesivamente altas en su opinión. A continuación, realizó una descripción somera del modelo de generación eléctrica que se plantea en el libro para 2045. Dicho modelo está basado en generar la demanda eléctrica mediante un mix de 40% de energías renovables, 35% de gas natural, 25% de nuclear y 5% restante de carbón. El mix de generación eléctrica planteado nos parece sensato y posible desde un punto de vista técnico. Además, la creación de un modelo energético a medio y largo plazo y el planteamiento de un debate en torno a cómo debe ser éste nos parece muy necesario. Dicho planteamiento suele estar ausente en la discusión política actual donde a menudo sólo se debaten temas energéticos con un planteamiento a varios años vista. Sin embargo, echamos de menos un planteamiento más global en torno a un modelo para satisfacer la demanda de energía primaria (de la cual la energía eléctrica representa menos de un tercio) y que sería particularmente deseable para España, ya que, por ejemplo, aproximadamente un 40% de nuestro consumo energético se produce en el transporte.


Por último, intervino Jesús Gómez de Santamaría como experto en energía nuclear, quién habló de la necesidad no sólo de contar con la energía nuclear, sino de aumentar su peso dentro del mix energético futuro basándose en una amplia enumeración de las ventajas de dicha energía. La única desventaja expuesta es la necesidad de una gran inversión de capital inicial. Según el ponente, el problema del suministro de Uranio no existe porque se pueden utilizar los residuos de plutonio como combustible en reactores rápidos donde citó como ejemplo el Superphénix (ejemplo a nuestro juicio poco acertado ya que dicho reactor ha sido un fracaso desde el punto de vista técnico funcionando 174 días a potencia nominal en 18 años [1] ) o utilizando el combustible gastado y reprocesado mezclado con uranio fresco en reactores MOX citando como ejemplo el modelo francés (donde actualmente se utilizan 100 toneladas de MOX al año sobre un consumo de 1450 toneladas de combustible y esto supone la generación en el reprocesado de más residuos de alta actividad [2]). Además, el ponente planteo la transmutación como una solución al problema de los residuos (sin especificar la necesidad de nuevos reactores nucleares rápidos o aceleradores de partículas con los que obtener los neutrones altamente energéticos necesarios para realizar dicha transmutación [3]).



Los ponentes también promulgaron la conveniencia de utilizar un sistema basado en renovables y nuclear donde ambas fuentes de energía actúen de manera complementara. Este planeamiento es muy utilizado ultimamente y a menudo, como ocurrió en esta presentación se ignoran por completo los posibles problemas técnicos derivados de la imposibilidad de regular con la energía nuclear la generación eléctrica para acoplar la curva de generación a la de demanda.



Desde El Observatorio, nos parece muy necesario trasladar a la sociedad el debate sobre qué modelo energético queremos en un futuro y para ello es necesario trasmitir información sobre las ventajas y desventajas de las diferentes alternativas energéticas. Pero, para que el debate sea válido, esta información debe ser cierta y rigurosa y para ello, los técnicos y científicos deben utilizar el argumento de autoridad con la responsabilidad de veracidad y rigurosidad que este argumento conlleva.


[1] “The MOX Myth" Wise News Communique, 1997

[2] IEE Spectrum: Nuclear Wasteland

[3] 222 Cuestiones sobre energía. Foro Nuclear

7 jun 2009

El "debate" nuclear

El pasado 5 de Junio, además de día Mundial del Medio Ambiente, era el final del plazo que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) tenía para dictaminar la viabilidad técnica de la explotación de la central nuclear de Garoña. El pleno de dicho organismo, compuesto por cinco cargos políticos (2 del PP, uno de CiU y dos del PSOE, incluyendo la presidencia) examinaba un voluminoso informe técnico en el que se analizaban las condiciones de seguridad de la planta y su grado de cumplimiento de las normativas técnicas más modernas.

Por situar la situación en contexto, Garoña es la central nuclear más vieja del país (y la 15ª más vieja de las más de 450 centrales del mundo) y produce unos 480 MW de potencia, lo que supone algo menos del 1% de la potencia eléctrica consumida en España. Sobre su estado de conservación, podemos ver lo que dice la empresa explotadora, Nuclenor, que afirma haber sustituido el 50% de los equipos de la central y que no supone ningún tipo de riesgo para nadie, o podemos ir a Greenpeace, que hace unos meses llegó a bloquear la puerta de la central para protestar sobre su falta de seguridad. Y como siempre, profundizando con seriedad en la cuestión, tenemos los simpáticos pero cerebrales comentarios del Ministro de Industria.

Más allá de la polémica, en un informe publicado en 2004 por el CSN se puede comprobar que la central tiene serios defectos, y que su reparación es problemática: la vasija del reactor -una gran cuba de acero que contiene los materiales en reacción y el agua que los refrigera- tiene una grieta importante en una de sus soldaduras y varias más en diversos sistemas de bombeo. Por último, las las junturas de las barras de control -que son el sistema de seguridad que impide que la reacción de fisión se descontrole- también presentan numerosas fisuras. Estos problemas están asociados a las duras condiciones de trabajo de los materiales (altas temperaturas combinadas con la presencia de agua y un importante flujo neutrónico), agravadas por el hecho de que el acero empleado corresponde a una tecnología de hace 50 años, mucho menos desarrollada en estos aspectos.

Como la sustitución completa de la vasija por otra más moderna no es planteable -costaría casi como construir una central nueva- el tipo de soluciones empleadas no son menos preocupantes: un sistema de tirantes que sujetan la grieta principal, "grapas para evitar el desprendimiento de partes sueltas" (sic.) y una especie de tapones para cubrir las grietas de las penetraciones de las barras. Sin duda, la gente del CSN sabe lo que hace, y parece que con eso la central va tirando, pero desde luego la sensación de seguridad que da no es muy firme. Quizá por eso no hay fotos en ningún sitio y hay que tomarse la molestia de leer un informe técnico para enterarse de los detalles de lo que pasa allí...

En esta situación, el CSN lleva ya seis reuniones tratando de decidir si su operación sigue siendo técnicamente viable, con el propósito final de elaborar un informe para Industria. Este informe sólo sería vinculante en caso de ser negativo, y crearía una clara disyuntiva polítiva para el Gobierno en caso de ser positivo. Posiblemente por eso, el ejecutivo (e incluso, en parte, la oposición) lleva los últimos meses escudándose detrás del informe inconcluso para evitar definirse claramente al respecto, ya que eso supondría una toma de posturas en el debate nuclear.

Y aquí es donde llega lo más grave del asunto: más allá de la viabilidad técnica de Garoña, más allá de si vale la pena mantener la central aun cuando sea segura, el debate se ha hurtado miserablemente a los ciudadanos. El día 5, límite para la elaboración del informe, el Pleno del CSN se limita a decir que "ha terminado" el informe y que lo hará público el lunes, cuando sea entregado al ministro. ¿Y por qué el lunes y no el viernes? Porque el domingo hay elecciones.

Naturalemente, el contenido del informe se ha filtrado (la SER cuenta con el testimonio de uno de los consejeros, sin ir más lejos) y, no muy sorprendentemente, resulta ser favorable a la continuación de la operación. Y sin embargo, los principales medios de comunicación omiten toda información al respecto, o siguen sosteniendo que el informe tendrá que esperar al lunes. En particular, la desfachatez de El País es indignante: mientras la SER ya sabe el contenido del informe el viernes, este periódico publica una editorial el sábado en la que, además del habitual panegírico nuclear, dice no saber qué va a decir el informe. Y hoy, día de las elecciones, repiten tema de editorial y nos cuentan que el informe es positivo y que eso es estupendo.
Que el diario Gara sea el único que denuncie expresamente la renuencia del Gobierno a rendir cuentas a sus ciudadanos ante este tema resulta muy triste...

El Gobierno ha dejado claramente pasar la oportunidad de anunciar dos días antes de las elecciones que, a pesar del informe del CSN, decide cerrar Garoña debido a consideraciones estratégicas o medioambientales. O por el contrario a anunciar que la central es necesaria para nuestro modelo energético y a explicarnos por qué.
Si los ciudadanos sólo podemos intervenir en la toma de decisiones votando una vez cada cuatro años, en base a propuestas y promesas no vinculantes, y si los representates que vamos a elegir deciden impunemente ignorar sus compromisos -Zapatero aseguró expresamente que no apostaría por la energía nuclear- y ocultan su postura a los ciudadanos justo en el momento en que estos pueden tenerla en cuenta a la hora de votar ¿Por qué lo siguen llamando "debate" nuclear?¿Qué es lo que tiene esto de debate?